Cuarenta cartas y lo que te animes a cantar
Tocá el mazo y arrancás al instante contra la computadora. Si después entra alguien, le toma la silla a la máquina y la partida sigue.
El servidor inventa el código y te lo muestra una sola vez: pasáselo a quien quieras que entre.
Conectando…
Mesa social: se juega por diversión. No hay apuesta, no se toca tu saldo y no hay premios.